La Astrología del miedo

Hace un tiempo que esta frase merodea dentro.
En el transcurrir de esta última semana fue disparador de un posición que, aunque tomó a diario y en plena consciencia en mi cotidiana labor, siento hoy importante exponer.
Los últimos 15 días, y al del ritmo del contexto, el inicio de todas mis consultas individuales, trascurrieron con migo intentando, junto al otro, juntos, desarmar el arquetipo del astrólogo como figura poseedora de un oculto poder a través del cual puede definir el como y el cuando de nuestras preguntas más acuciantes. No importa cuan trabajados estemos, cuanto proceso vengamos haciendo. Cuando la incertidumbre acecha allí esta la tentación de poner el poder afuera.

La Astrología no puede decirnos aquello que nos sucederá.

Afirmando así de taxativa no estoy negando siglos de verificación empírica. Ni negando tampoco las raíces de la Astrología Antigua y predictiva. A la cual honro y agradezco como base antecesora.

Pero hoy siento  es menester para quienes la interpretamos, practicamos y usamos como herramienta, evolucionar al ritmo del cielo. Pensar que un cuerpo encarnado por más pericia, habilidad y capacidad de simbolización que tenga sea capaz de leer y predecir con exactitud movimientos que lo superan en tiempos y forma, es hoy un presupuesto a aclarar, desmitificar y re-significar.

Los sucesos celestes que hoy atravesamos y atravesaremos en diciembre-enero, son sin cercanos precedentes. Las energías el el Eje Cáncer – Capricornio (que tienen fuerte presencia en la Carta Natal de Argentina) con Plutón, Saturno y, próximamente Júpiter al Nodo Sur, son, por lo menos inéditos en los últimos centenios y no se volverán a dar en muchísimo tiempo más.

Es menester un acto de humildad virginiana. Los sucesos precisos de como la energía se manifestará son, en un punto, parte de un misterio inconmensurable al que me rindo extasiada y agradecida a diario.

Cuando y como me rindo a la maravilla del misterio?: cada vez que  el otro delante me sorprende y me enseña como al empoderarse,  por asumir la responsabilidad de su energía, transforma su presente. Me rindo cuando una y otra vez cuando la inconmensurable creatividad de cielo manifiesta las cosas de maneras distintas a las imaginadas o estimadas por todos.

Somos parte. Somos una nota de al máximo 100 años de duración en una melodía de millones. Esa parte es insustituible y fundamental solo si acepta ser detalle y así, a partir de aceptarse parte, accede a una enorme potencia de transmutación.

Muchos me miran asustados con fechas en mano: que nos va a pasar el 6 de enero?  Que sucederá post la triple conjunción? Por supuesto yo también me he hecho estas preguntas. Las preguntas así formuladas  siempre son gatilladas por el miedo y por el anhelo, a veces ciego, a que la respuesta venga de afuera. En ese momento respondo «no se, ni idea». Algo se afloja, reímos, me bajó del arquetipo de la bruja o el mago, y sobre todo trabajo y propongo trabajar temores y fantasmas que nos dejan en posiciones de victima que nos lastiman y nos chupan vitalidad.

Por que escribo esto tan contundente? Por que no hay nada tan potente, habilitante, creativo e impredecible como la conexión plena con el mismísimo presente.

Conocernos y conocer el Cielo es para despertarnos y así habitar la creatividad del  aquí y el ahora . Para equilibranos en los medios. Para percibir fuera de las dualidades. Para sentirnos vibrantes.

Que nos mantiene tan apegados al miedo? Algunos tal vez construyen desde ahí sus concreciones. Miedo al sistema «crimen y castigo» que nos atraviesa. Enraizados a la culpa. Sin asumir la responsabilidad vamos andando. Encasillados, logrando, inclusive hasta encajar.

Desde hace mucho trabajo con mis miedos sabiendo que  elijo practicar a diario la valentía de ejercer la acción de hacerme responsable. Me cuesta? Si claro. No siempre quiero. Me niego. Es a veces tanto más fácil echar la culpa afuera, a los otros, a los planetas, a los karma de vidas pasadas.

Pero una y otra vez; Hoy aquí y ahora solo y bendecidamente tenemos la oportunidad de cambiarlo todo. Todo aquello que deseamos por que creEmos nos fata.?No. Cambiarlo todo es aceptar de una vez el regalo del presente.

«Responsabilidad es poder» – dije yo hoy hablando del eje Cáncer Capricornio y los Eclipses que  nos atraviesan. Es poder de acción por asumir. Y una alumna sabia me dijo: «También es la única libertad posible». Maravilloso.

Estos Eclipses, percibo, vibro humildemente, quieren llevarnos a un cambio de dimensión,  que se trata sin más de vibrar la bendición del ahora. De ablandar la rigidez mental miedosa que nos lleva a estructurar el pasado de una solo manera. Con una sola memoria. El pasado puede ser re significado, el futuro no existe. Nuestras intenciones solo existen si hoy, en el instante que habitamos merecidamente, trabajamos  activos por ellas. No importa el resultado, importa la coherencia de nuestras actos.

Que todos podamos sentir el poder de ser responsables de nuestro destino. De ser tan conscientes de re-significar el pasado. Y de ser tan creativos de accionar hoy las bases de nuestras intenciones futuras.

2019-08-23T00:16:16+00:00